Dioses ubicuos persona noticias
Compartir

Dioses ubicuos

Los mesoamericanos en general, creían que sus dioses estaban con ellos casi todo el día, en los objetos cotidianos, en la naturaleza: ríos, montañas, lagos, cuevas, caminos. Su cosmos se parecía a un gran árbol con niveles, con sus amplias ramas, unos estaban más cercanos al cielo, pero también podían estar en medio del tronco (que representa la tierra) o abajo en las raíces, lo que sería el inframundo (semejante al infierno).

Había cinco árboles cósmicos, plantados en el centro del mundo y, al mismo tiempo, abarcaban cuatro rincones de la tierra ¡estos tenían que sostener el cielo.

Los dioses no eran estáticos en sus sentimientos: ni eran buenos ni malos. Algunos dioses tenían un don llamado ubicuidad, es algo que generalmente deseamos tener todos, porque ese don le daba la posibilidad de convertirse en humano, en animal, en cosa, en casi todo lo que deseaban, estar en un lugar y otro, ¡al mismo tiempo!

Uno de ellos era Xolotl, dios del relámpago que a veces se dividía y estaba en una vasija o en una mariposa. Se elevaba hasta el horizonte y tomaba esa estrella que brilla tanto en las noches, o sea, era Venus en el cielo y, al mismo tiempo, el ajolote deslizándose por las aguas de Xochimilco.

El poder de los dioses mesoamericanos era tan asombroso que podían desintegrarse y construir nuevas divinidades, ser duales: jóvenes-ancianos, hombre-mujer, día-noche. Quetzalcóatl, divinidad náhuatl en su lado oscuro dio origen a Tlahuizcalpantecuhtli, señor de la Aurora, y de su lado negro daba vida al Ehécatl, señor del viento. Había otros dioses que unían sus poderes para formar uno solo. Así encontramos entre los zapotecos a Pijetao, entre los mayas a Hunab Ku y, entre los mexicas a Tloque.

En suma, podemos decir que los dioses fueron creadores del cosmos, eran los gobernadores de los diferentes niveles cósmicos, eran los guardianes del mismo contra los abusos de los mortales mesoamericanos. Cada pueblo tenía sus propios dioses creadores, así de la humanidad como de los animales. Ellos generaban la vida y la muerte, marcaban las etapas del desarrollo del individuo. Eran capaces de construir, destruir, enviar enfermedades, beneficiar la naturaleza, enfadarse o ser felices con los humanos.

Copyright © Todos los derechos reservados. | 2019 por persona.com.mx | Quiero un noticiero como éste  | Anunciarse