Decir adiós cuando la separación duele persona noticias
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Decir adiós cuando la separación duele

Trabajar para sostener la manutención propia, de la familia y a veces de algunos familiares. Trabajar para construir la casa, avanzar con los alquileres, cubrir los gastos.

Algunos oficios, empleos o profesiones dan para estar en lugares prácticamente vitalicios, pero a veces el resquebrajamiento de la salud, la quiebra del negocio, oficina o consorcio llevan a la aflicción de las personas, al abandono de la esperanza y la marcha forzada a mirar otros horizontes.

Desde el siglo XVIII vemos algunos documentos de archivos históricos donde la gente penaba por las calles de las ciudades consternados por no tener para comer ese día o al siguiente, pensando en migrar hacia lugares donde poder sostener a la familia.

Las migraciones por hambrunas, sequías, falta de empleo, etc., obligaron a dejar pueblos y familia entera para buscar algo que comer en la inmediatez de la vida. Y ese fenómeno no ha cambiado tanto hasta nuestros días.

Existe un caso de los maromeros, sí, esos que hacían maromas en los circos y en 1780 clamaban la falta de gente para entrar al circo, las inclemencias del tiempo, la falta de permiso para ponerse en algún solar y esa marcha constante de buscar pueblos donde hacer reír a la gente.

Esa constante búsqueda del pan, y no sólo los cirqueros, estaban también los vendedores viandantes, los actores del teatro, etc.

Muchos personajes de la historia, los reconocidos y más los anónimos han sufrido por tomar la vocación como hábito y no dejarlo hasta el último suspiro, pero algunos se fueron de la esencia de su sino porque las condiciones de vida les quitaron de tajo las oportunidades para vivir dignamente, y decir adiós a lo que gusta duele, pero a veces es inevitable seguir porque alguien más depende de ti…

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